SUP Slackline y otras actividades outdoor en el Valle del Nansa

Travesía Paddle SURF por el río Nansa y el entorno de la Cueva de Chufín. Apta para todos los niveles y perfecta para iniciarse por primera vez en el Stand Up paddle. Situado en Cantabria Occidental, el río Nansa discurre por un valle de espectacular belleza y naturaleza salvaje. Un escenario magnífico para el Stand Up Paddle, el SUP en río o el SUP Yoga y Pilates.

En la travesía nos adentramos en la montaña, en pleno corazón del Valle del Nansa, a través del embalse de la Palombera. A tan sólo 10 kilómetros de la Autovia A8 (salida 269) por la CA 181, encontramos esta maravilla de la naturaleza.Punto de encuentro de los ríos Nansa y Tanea, este embalse es un ejemplo de bosque de ribera único. Sus aguas tranquilas permiten disfrutar de una espectacular travesía en Paddle Surf por el corazón de la montaña. La vista del Valle desde el agua es espectacular. Descubrimos pozas de aguas cristalinas que invitan a un chapuzón y lugares recónditos de difícil acceso a pie. Disfrutamos de la compañía de vacas tudancas, truchas que saltan por encima del agua y alguna nutria tomando el sol. También de la avifauna. Aquí habitan garzas reales, patos salvajes y la cova piquiroja, entre otras aves que nos deleitan con sus melodías.

 

 

Atravesamos una frondosa ribera con más de una decena de diferentes tipos de árboles:  Castaños, alisos y robles. Sauces salvajes, hayas, encinas. Avellanos, madroños, eucaliptos. Una naturaleza sin fin que renueva nuestra energía mientras la recorremos por encima del agua.

La roca caliza que forma sus montañas permite a las encinas y otros árboles enraizar, y crear preciosas estampas de raíces y rocas. También facilita la formación de cuevas. Aquí encontramos las Cuevas del Chufín, Patrimonio de la Humanidad, con destacadas pinturas rupestres. También las famosas Cuevas del Soplao, un espectáculo de estalagmitas y estalactitas único en el mundo.

La cueva del Moro Chufín se localiza en un paraje de singular belleza del valle del río Nansa. Su situación en una zona de acantilado, la densa vegetación arbórea y la presencia constante de agua hacen que la visita se convierta en un continuo disfrute. Su espacioso vestíbulo ha sido testigo de importantes ocupaciones humanas acontecidas hace unos 15.500 a.C. e incluso en momentos anteriores. Desde la boca de la cueva hay una percepción privilegiada del valle, lo que la convierte en un excelente cazadero.

La travesía dura entre una hora y media y dos horas. Cuando salimos del agua estamos ya listos para un merecido tentenpié o comida en cualquier restaurante de la zona, todos muy auténticos y de calidad.

Es muy recomendable aprovechar la jornada para conocer algunos de los alicientes que ofrece el Valle del Nansa. Desde la maravillosa Ferrería de Cades, un ingenio hidráulico de finales XVIII recién restaurado y que funciona igual que hace 300 años, hasta Conjuntos Histórico Artístico como Carmona y Tudanca, pasando por espectaculares torres medievales como la de Obeso, que domina majestuosa todo el Valle.